Es una ocasión para celebrar con tu equipo y agradecer por todo el esfuerzo del año; no para destruir reputaciones.

Durante las celebraciones por el fin de año en las empresas, son muchos los que se distienden más de la cuenta y comenten errores que lamentarán por mucho tiempo después. Nunca faltan los que se exceden con el alcohol, van con vestimenta inapropiada o acaparan la atención (de forma negativa) queriendo ser el centro de la fiesta. Para que esto no te ocurra y te mantengas en control, te daremos algunos consejos:

1. Alíneate con la cultura empresarial: Si en tu organización hubo recortes, quizás una fiesta más austera sea la mejor opción. No malgastes dinero en cenas costosas, en impresionar a los empleados porque lo verán con desagrado. Adecuate a la situación de la empresa. Si no es el mejor contexto para celebración, no alquiles un local; haz un brindis en la oficina del que todos sean partícipes y colaboradores.

2. Indicar vestuario apropiado: Conviene anticiparse a elecciones cuestionables, por lo que siempre es mejor aclarar el tipo de vestuario en la invitación (el conocido “elegante-sport”, o “casual”). Además puedes evitarle a los invitados la preocupación de tener que gastar en ropa costosa para el evento, además de marcar el tono de la velada.

3. Limita la ingesta de alcohol: Evita que haya barra libre de bebidas. Cuando se bebe en exceso, desaparecen las inhibiciones y con ella, muchas reputaciones. Sugiere a tu equipo “bebidas divertidas”: están muy de moda las limonadas o batidos de fruta. De ese modo, evitarás que el contador termine con la corbata como vincha, cantando karaoke o; que la secretaria se destape y baile provocativamente, o que el líder de proyecto revele datos confidenciales. Todo esto, es divertido en una fiesta normal, pero no en un evento empresarial.

4. Variar de ambiente: ¿Por qué repetir siempre la misma fórmula si se quieren otros resultados? No alquiles siempre el mismo salón, el mismo catering y la misma bebida. Sé creativo, busca nuevas alternativas. Prueben actividades al aire libre.

Líder en todo lugar:
La fiesta de fin de año de la empresa es la oportunidad propicia para afianzar equipos, para celebrar logros; no para desterrar todo por pasarse de copas. Marca un fin de ciclo y el auge de nuevas metas. Genera un alivio colectivo: el año se va pero la empresa y su gente siguen firmes.

Debes ir a la fiesta con la intención de mantener tu imagen intacta. Ten presente que estás siendo observado y que no puedes perder en una noche, el respeto y la dignidad que construiste a lo largo del año. No debes darles de qué hablar el lunes en la oficina. Es muy sencillo perder la compostura y muy difícil reconstruirla. Intenta no caer en los chismes y el ridículo. Discreción ante todo.

Por último, no por ello menos importante, jamás hables de trabajo en la fiesta. Sin importar que haya quedado algo pendiente, que no tengas oportunidad de dialogar seguido con ese colega con el que “tienes cosas que aclarar”. ¡No, Olvídalo! No se trata de resentimientos ni discusiones, sino de diversión. Es un momento para festejar, distenderse y por sobre todo, agradecer.

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