“Es fácil sentir que uno ha caído en la trampa de la rutina cuando uno lleva varios años haciendo el mismo trabajo. Si bien es cierto que la rutina puede ayudar, también puede erosionar la motivación e impedirnos innovar y dar lo mejor de nosotros.” Este concepto también tenemos que añadirlo a la vida personal. ¿Porqué nos sentimos bien bien en las vacaciones? Básicamente porque hacemos cosas diferentes!

Entonces, ¿cómo lograr que el trabajo huela a nuevo cuando nuestro rol se ha vuelto algo viejo? Sugerimos aquí algunas tácticas.

Cambiar la forma en que comenzamos el día. Se momento de la jornada tiene consecuencias en la manera en que nos sentimos el resto del día. Reconfiguramos entonces la plataforma de lanzamiento haciendo algo que nos dé placer.

Según las autoras de un libro titulado “despertándonos del lado bueno o malo de la cama”, Nancy Rothbard y Steffanie Wilk, aquellos que comienzan el día felices o tranquilos por lo general se mantienen así el resto del día. Y aquellos que lo comienzan de manera horrible no se pueden sacudir el humor de perros en todo el día. Es más, se van sintiendo cada vez peor, incluso después de interactuar con gente positiva.

Terminar con energía. Pensamos en cómo terminamos cada día. Si uno comienza la semana con algo que nos da placer deberá cerrarla con el mismo sentimiento positivo.

Por ejemplo reflexionar sobre la semana y documentar tres elementos importantes: algo logrado, algo por lo cual estar agradecidos y algo aprendido.

Aprovechar el aprendizaje. Uno de los elementos que nos hace sentir bien es documentar algo que hemos aprendido. Otra forma de sacudir la rutina es aprender proactivamente algo nuevo todos los días. No tiene por qué ser algo grande, pero necesita que deliberadamente busquemos algo para aprender. En el actual mundo del trabajo, si no estamos aprendiendo y creciendo nos estamos quedando atrás.

Sacudir rutinas. Rompamos todas las rutinas, especialmente las aburridas como la forma en que llegamos al trabajo y volvemos a casa. Podemos por ejemplo usar un modo de transporte diferente o salir del subterráneo una parada antes y caminar el resto del trayecto. Cambiar la costumbre del café o el té a la mañana, probar una marca diferente o hacer algo totalmente distinto como tomar un jugo de frutas. Hacer un camino diferente hacia nuestro escritorio al llegar a la oficina. Veremos cosas diferentes y hasta nos chocaremos con otras personas.

Redecorar nuestro escritorio. No se trata de una decoración profesional sino de cambiar la disposición de las cosas regularmente. Aunque la oficina sea un cubículo, se le puede agregar una planta, fotos, un bol para fruta y mantenerlo bien provisto. Se trata además de mirar la oficina con ojos nuevos y hacerle cinco cambios que la hagan más interesante.

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