Son muchas las personas que se preparan y acuden a entrevistas laborales pero luego, se sorprenden porque no los seleccionan: “¿Por qué no me eligen? ¿Qué es lo que podría estar pasando?”, se preguntan. Entonces imaginemos que yo quiero trabajar en su negocio y usted me entrevista. Suponga que me presento medio cabizbaja y en voz muy suave le digo: “Quiero trabajar, no es que me interese tanto el puesto, pero lo necesito para mantener a mis hijos. Ayúdeme, yo quisiera hacer algo que no me genere demasiado esfuerzo porque después me duele la espalda si trabajo mucho, pero déme el trabajo, por favor, porque lo necesito”. ¿Tendría ganas de contratarme? ¿Tendría ganas de contratar a alguien que demuestra tan poco interés?

La falla es creer que a uno le darán el empleo solamente porque lo necesita y tiene alguna calificación para el puesto. Lo cierto es que, la única razón por la que nos contratarían es para hacer un buen trabajo, aportar y agregar valor a la organización. Y, lo que marca la diferencia entre un postulante y otro, es el deseo que muestra por trabajar en ese puesto, en esa empresa, porque personalmente quiere y le apasiona hacerlo. Es decir, es determinante incluir el factor pasión y entusiasmo en esta ecuación.

En una entrevista, hay 3 círculos importantes que el reclutador evalúa:

  1. Competencias, destrezas, habilidades, experiencia, logros y resultados del postulante.
  2. Voluntad, entusiasmo y ganas. Y aquí, como hemos visto, es donde muchas personas pierden puntos porque no demuestran entusiasmo o esa “marca personal”.
  3. Alineación con la cultura y valores de la empresa y la persona: se analiza todo aquello vinculado con aspectos como la personalidad, valores, carisma, nivel cultural, cultura de trabajo, encaje con el equipo, tipo de experiencias laborales previas, etc.Puede que tengamos entusiasmo pero, el error que muchos cometemos es el temor de mostrar ganas y pasión, suponiendo que nos veremos “desesperados” o perdamos ventaja en una futura negociación. Optamos entonces por aparecer distantes ¡Eso es lo peor que uno puede hacer para tratar de vender sus servicios, sus productos, su perfil, su currículo, sus ideas inclusive! Recuerde: nada vende más que el entusiasmo, que las ganas, que la pasión.  Lo mejor que uno puede decir es, por ejemplo: “Quisiera trabajar acá, porque me gusta lo que hacen. Estuve investigándolos y me gustan los valores de esta empresa, su gente, su cultura y su forma de operar”, es una buena manera de demostrar interés por el puesto.

    Exteriorizar emociones también seduce, y lo que uno quiere, al momento de buscar empleo, es atraer (profesionalmente hablando). Será muy difícil que alguien quiera nuestros servicios si no demostramos interés. Quienes demuestran entusiasmo, suelen ser aquellas personas que tienen mayor compromiso con la empresa; y las empresas quieren gente comprometida, que se involucre y se identifique con sus valores porque estará más predispuesto a aprender, a desarrollar nuevas habilidades y será una persona con la que el resto de los compañeros quiera trabajar.

    Por eso les recomiendo soltarse un poco más y demostrar entusiasmo no solo en nuestra vida profesional, sino en todo lo que hacemos. Recuerde: energía positiva, entusiasmo, ganas, interés, fuerza, son actitudes que marquen la diferencia con sus competidores y le darán ventaja para acceder al puesto o cliente que quiera conquistar.

    Fuente: Inés Temple – Presidente LHH Perú y Chile

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