Son cada vez más las personas que cumplen el sueño de ser sus propios jefes. La independencia resulta muy tentadora. Pero, ¿Es rentable? ¿Conviene un trabajo “tradicional” en relación de dependencia, o apostar a las nuevas tendencias y generar un emprendimiento propio?El diccionario Webster define a un freelancer como “una persona que ejerce una profesión sin compromiso a largo plazo, para cualquier empleador”. En cambio, de un trabajador independiente dice: “es una persona que genera ingresos directamente de su propio negocio, comercio o profesión y no percibe un sueldo o salario de un empleador específico”.

Cada puesto de trabajo, sea por proyecto o por tiempo completo, depende de la industria en la que se trabaja y la empresa para la que se trabaja, pero hay que considerar ciertos aspectos si uno está evaluando ser independiente:

Ventajas del trabajo Freelance:

– Se paga por hora: Esforzarse en madrugar y quedarse hasta tarde por trabajo, puede rendir frutos si viene acompañado de ganancias.

– Independencia: Menor exigencia, posibilidad de horarios flexibles y la comodidad de trabajar desde casa.

– Compromiso a corto plazo: En general, cuando se trabaja en un proyecto, cuando este se termina uno puede irse a casa. Lo que permite hacer la parte emocionante y marcharse.

– Ganar más dinero depende de uno: es sabido que en los trabajos en relación de dependencia, el trabajo duro no siempre es recompensado. En cambio, para el freelancer, el dinero que se gana depende exclusivamnete  de sí y es proporcional al tiempo invertido en el proyecto.

-Permite adquirir nuevas habilidades y ampliar la red de contactos: La exposición y rotación en diversos entornos laborales acelerará el desarrollo de sus habilidades. Asimismo y como consecuencia de ellos, crecerá su red de contactos. En cada proyecto se conoce gente nueva que puede aportar valiosos contactos.

Desventajas del trabajo independiente: 

– Se paga por hora: Si no trabaja no se gana. Esto perjudica cuando hay períodos de inactividad como vacaciones o en los lapsos entre un trabajo y otro. Lo ideal es anticiparse y contar con un fondo de emergencia, en caso de que estos períodos se prolonguen más de lo planeado.

– Los gastos corren por su cuenta: Obra social, impuestos, viáticos, todo suma cuando se paga aparte. Hay que tenerlo sumamente presente a la hora de elegir trabajar en forma freelance.

– Ser de baja prioridad: Muchas empresas priorizan a sus empleados full time por sobre los freelancers y, en algunos casos, el espacio que les brindan lo refleja: escritorios arrinconados, sillas rotas, oficinas improvisadas en pasillos, etc.

– El estrés: Un trabajador independiente está sometido al estrés de la búsqueda constante de trabajo. Antes de terminar un proyecto debe asegurarse tener el próximo.

– Incertidumbre laboral: El riesgo mayor es que el trabajo puede cortarse en cualquier momento. Hay que tener la capacidad de planificar con antelación; pero incluso anticiparse no es sinónimo de seguridad.

En síntesis: el trabajo freelance no es para todos. La trancisión de modalidad para quienes se han desempeñado años en relación de dependencia, puede significar un cambio radical para el cual se debe estar preparado. Por ello, antes de tomar esta decisión, hay que tener en cuenta que requiere de mucha planificación y auto-motivación.

La independencia tiene su precio: es responsabilidad propia obtener el próximo empleo, trabajar suficiente cantidad de horas, correr con los gastos médicos y adicionales, y buscar el crecimiento profesional. Sin embargo, la mayor gratificación que brinda es la satisfacción del logro personal por mérito propio. 

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