Con mucha frecuencia descargamos el estrés laboral en los amigos, hijos o parejas. Sin embargo, lo ideal es que los problemas del trabajo se queden en la oficina. ¿Cómo lograrlo?Es necesario crear las condiciones para hacer un corte al final de la jornada laboral.

La prestigiosa publicación Harvard Business Review, en el artículo “Don’t Take Work Stress Home With You”, de J. y J. Coleman- , indican dos acciones para asegurar que los problemas del trabajo se queden en la oficina.

La primera es desarrollar la costumbre de llegar al “fin del trabajo”. Mandar una señal al cerebro de que es hora de irse a casa con un ritual que ayude a relajarse. “Tome un camino a casa más panorámico, escuche música en el autobús o vaya al gimnasio”.

La segunda es crear un tercer espacio. Esto implica viajar de ida y vuelta (física y emocionalmente) entre el hogar y la oficina, pero tener otra instancia para descomprimirse. Puede ser cualquier cosa, desde una cafetería tranquila o un club de libros, hasta una noche de cartas.

En nuestro medio proponemos hacer una parte del recorrido a casa a pie, mirar un poco de vidrieras, hacer una compra, hablar con otras personas antes de llegar a casa.

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