Parece que Jennifer Lawrence puede hacerlo todo.

En su carrera en el cine, Lawrence se ha ganado elogios por sus participaciones en comedias románticas, películas de acción y papeles dramáticos. Ha sido nominada a, o ha ganado, casi todos los premios posibles, incluyendo un Premio de la Academia.

Pareciera que realmente puede lograr todo lo que se proponga. Bueno, casi todo…

Resulta que Lawrence ha admitido que es mala negociando el salario. Recientemente, Lawrence publicó un ensayo sumamente difundido titulado “¿Por qué gano menos que mis co-estrellas varones?” En él, ella habla de cómo se le pagó mucho menos que sus colegas hombres en algunas de sus películas más exitosas.

Esto incluye la popular película American Hustle, por la que Lawrence fue nominada a un Oscar y ganó un Globo de Oro. Al poco tiempo fue revelado que tanto Lawrence como sus co-estrellas mujeres, entre ellas la exitosa Amy Adams, ganaban menos que sus colegas varones.

Cuando ella vio los números reales, Lawrence, que de hecho es una de las actrices mejor pagadas del mundo, escribió que le hubiese sido fácil enojarse con sus productores. En cambio, dijo “Me enojé conmigo misma”.

“Fallé como negociadora porque me rendí muy pronto”, escribió. “No quería seguir peleando por millones de dólares que, francamente, debido a las franquicias, no necesito”.

La cuestión de género en Hollywood es una historia muy bien establecida, pero el comentario de Lawrence ciertamente pone la atención sobre ella dado su éxito y seriedad. De hecho, toda la historia pone en manifiesto un tema que es importante para todos nosotros: cómo negociar un salario justo.

En algún u otro punto, todos vamos a tener que negociar nuestro salario y beneficios. Para algunos de los que lo han hecho varias veces, esto es un tema antiguo; para otros, tal vez nunca tuvimos que sentarnos frente al gerente de contrataciones y comenzar con lo que es una delicada e incómoda conversación.

¿Por qué nos cuesta hablar por nosotros mismos en conversaciones de salario? En serio, el ensayo de Lawrence sirve como una franca evaluación sobre las posibles razones por las que estemos fallando en esta etapa.

Ella menciona un miedo a ser vista como “difícil o complicada” en el ambiente de Hollywood. Se preguntaba si se trataba de su corta edad, o si era un “respeto inherente” que las mujeres muestran a la hora de negociar con los ejecutivos de sexo masculino.

La publicación sirve como un importante ejemplo para esta problemática general, y específicamente los desafíos a las que se enfrentan las mujeres. La cuestión del género en cuanto al salario se extiende mucho más allá del mundo de Hollywood.

Como Lawrence señala, el secreto para resolver el problema es bastante simple: Es necesario hablar por uno mismo. Hay un arte en negociar el salario, pero comienza con nuestra resolución de mencionarlo cuando es el momento indicado.

Usualmente, ese momento es luego de haber recibido una oferta de trabajo o ascenso. En ese punto, usted puede comenzar la conversación hablando sobre una remuneración justa, siempre y cuando haya definido varias cuestiones importantes.

Necesitará saber todo lo que pueda sobre su empleador, incluyendo cualquier información que encuentre en sitios online acerca de métricas de salario actuales.

También necesitará saber cuándo vale. Dada su experiencia, habilidades y aptitudes, ¿qué se le puede pagar? De nuevo, hay muchos sitios y foros en internet que pueden ayudarlo a definir ese punto.

Luego de encontrar todo lo que pueda sobre la política de salarios y beneficios de su compañía, y de difinir cuánto vale, entonces estará listo para negociar. Está bien tener un mínimo en mente -el mínimo que usted aceptaría-, antes de tomar completamente la oferta de empleo.

Lawrence ha admitido que necesita ser mejor a la hora de negociar. Y gracias al hecho de que haya encontrado información sobre cuánto ganan sus colegas varones, es bastante probable que vaya a manejar un negocio mucho más difícil para su próximo papel.

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