Estar en la Búsqueda de un trabajo, no es sólo eso, es estar sujeto a una serie de emociones y sentimientos, que colocan a las personas en esa suerte de vaivén emocional, sobre un  hilo existencial, donde día a día se pone a prueba, quiénes son y hacia dónde van.

En mi experiencia de 15 años de trabajar en esta temática, con diversas personas, de distintos contextos, pude formular, a modo de síntesis, lo que he dado en llamar, con la anuencia de mis participantes /coachees, los 8 efectos emocionales de estar sin trabajo: Efectos que se producen en mayor, menor grado, con matices particulares, pero que se presentan al menos en el % 80 de los casos.  Ellos son:

1- Efecto Espejo: Un íntimo sentimiento de dolor, entre tristeza, bronca, vergüenza, angustia, se arma el cóctel, donde la pregunta “¿Por qué justo a mí?” cae como la frutilla al postre; “No sé qué busco”, “qué quiero”. Esto enmascara la honda sensación de mirarme y no saber quien soy, “¿ese/a que dejo de trabajar soy yo?”, “¿ese/a que es así, o de tal manera, quién es? “¡no sé quien soy!”. Esta etapa esta signada por el desconcierto y las emociones encontradas. Se abren las preguntas y los puntos suspensivos.

2- Efecto del Zapato Perdido: Se produce una sensación que pareciera la de estar sólo con un zapato puesto, sensación de poder caminar, pero incompleto, el otro par se ha perdido. La  emoción es de extrañeza, miedo, desorientación, estar fuera de foco y desubicado, una suerte de contradicción, entre que, “puedo caminar solo, pero en realidad no, pero sí”.

3- Efecto Reloj Detenido: Las horas pasan largamente y todo se torna en cámara lenta, como si fuera que el reloj se hubiera detenido, ahora el tiempo tiene otra cadencia, otro ritmo, casi eterno, infinito, ya el entorno más cercano tiene otra cara, mi reloj está roto, no funciona como el del resto. Mi tiempo es extenso, pero vuela… y estoy sin trabajo.

4- Efecto Electro Cardiograma: Ánimo Fluctuante, se pasa del optimismo, a la sensación de bajón total, días para arriba, días para abajo, todo se vuelve cambiante, el mundo es un estado de ánimo, la vida funciona como un electrocardiograma y yo también… incertidumbre casi constante.

5- Efecto Agujero de Ozono: Un gran círculo oscuro donde la sensación es de quemarse y no saber que hacer, “todos van a trabajar y yo no”,” todos tienen una entrada y una salida”, sensación de que lo transitorio será permanente, me siento atrapado.

6- Efecto La Primera Cuesta: Se empieza a visualizar posibilidades, la primera cuesta asoma, se comienza a caminar con nuevos zapatos, lentamente, con la fuerza de empezar a ver que puede ser posible y ya se hace visible una salida. Mucho cansancio y ansiedad.

7- Efecto Camino Eterno: Ya con la sensación de haber superado el ahogo y de agujero de ozono, con esa suerte de sobre adaptación y franco optimismo, se camina firme por el proceso de búsqueda, con algunas oportunidades perdidas, otras rechazadas, el camino es largo y ya sé lo que quiero, ahora debo buscarlo, saber a dónde voy, parece que llego, pero aun falta, el camino es eterno.

8- Efecto Cima: Ya la “sensaciòn” de haber logrado lo que se buscaba, con el poder de decidir y la responsabilidad de no sólo saber quien soy, si no de qué quiero, dónde voy y hasta cuándo me quedo. Es la emoción de haber llegado a la cima. El último efecto: la realidad concreta de otro trabajo.

Fuente: Mariana Castrelos, Lic. en Psicología, Coach Profesional, experta en Consultoria de Recursos Humanos, Transiciones de Carrera, Coaching, y Capacitación para el Desarrollo del Talento.

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