Nuestros cuerpos tienen leguaje propio, y sus palabras no siempre son amables. Su lenguaje corporal forma parte de quién es, incluso a niveles que desconoce.

Tal vez sea tiempo de comenzar a trabajar para que no sabotee su carrera.

TalentSmart ha examinado a más de mil personas y encontró que aquellas que poseen altos niveles de la inteligencia emocional son también superiores respecto al desempeño (90% de los de mejor desempeño, para ser exactos). Estas personas conocen el poder que tienen las señales tácitas en la comunicación, y en consecuencia controlan su propio lenguaje corporal.

A continuación compartimos los 15 errores más comunes que suelen cometerse, que son precisamente aquellos que evitan las personas de éxito:

1. Una postura floja es una falta de respeto: Se comunica que está aburrido y que no tiene ningún deseo de estar donde está. Nunca le diría a su jefe “No entiendo por qué debo escucharlo”, pero si se descuida, su cuerpo puede decirlo por usted.

El cerebro está programado para equiparar la sensación de poder con la cantidad de espacio que se ocupa. Por ejemplo: De pie con la espalda recta y los hombros hacia atrás es una posición de poder (maximiza la cantidad de espacio que abarca). Echarse atrás, por el contrario, proyecta menos energía.

Mantener una buena postura impone respeto y promueve la participación de ambas partes de la conversación.

2. Gestos exagerados pueden implicar que usted está ocultando algo: Enfóquese en los pequeños gestos controlados, para demostrar liderazgo y confianza. Extienda sus brazos y muestre las palmas para comunicar que está siendo honesto.

3. Mirar el reloj mientras conversa con alguien es una clara señal de impaciencia, gran ego y falta de respeto. Envía el mensaje de que usted tiene mejores cosas que hacer que hablar con la persona que está delante suyo, y que está ansioso por retirarse.

4. Alejarse de los demás pone en manifiesto que no quiere involucrarse en la conversación: Refleja que no está comprometido con el equipo, que está desinteresado o que se siente incómodo, y hasta se podría interpretar que no confía en las personas con las que está hablando.

Intente posicionar el cuerpo frente a la persona con la que conversa y asienta con la cabeza mientras la escucha. Será muestra de que está prestando atención.

5. Brazos y piernas cruzadas: En cierto punto son barreras que sugieren que no está abierto a lo que le quieren decir. Incluso si está sonriendo o llevando una buena conversación, quien esté del otro lado puede tener la sensación de que lo está excluyendo.

Incluso si se siente cómodo en esa posición, resista el impulso de hacerlo si quiere que se lo vea como una persona de mente abierta e interesada por lo que quieran compartir con usted.

6. Incongruencia entre sus palabras y sus expresiones faciales: Esto genera la sensación de que algo no está bien, y su interlocutor puede comenzar a sospechar de que hay algo que no está diciendo, incluso sin poder decir por qué.

Por ejemplo, una sonrisa nerciosa mientras rechaza una oferta durante una negociación no lo ayudará a conseguir lo que quiere; tan solo hará que la otra persona sienta que no es fácil trabajar con usted porque asumirá que está tramando algo.

7. Exagerar señales de aprobación: En momentos de ansiedad, las personas podrían percibir que sus grandes gestos son un intento por demostrar que entiende y que está de acuerdo, cuando en realidad no es así.

8. Tocar o arreglar su cabello: Son señales de que se encuentra nervioso, con demasiada energía, enfocado en usted mismo o distraído. Otros podrían percibir que está más preocupado por su apariencia física y no tanto sobre las tareas que está realizando.

9. Evitar contacto visual: Podría dar a entender que está escondiendo algo. Por otro lado, también dice que no confía o que sencillamente no está interesado, algo que jamás querrá comunicar en el ámbito de los negocios.

Mirar hacia abajo también da a antender que no tiene confianza en usted mismo, por lo que sus palabras pueden perder efecto. Mantener el contacto visual es esencial si quiere dejar en claro un punto o seguir adelante con una charla complicada.

Una mirada firme, por otro lado, comunica confianza, liderazgo, fuerza e inteligencia. Mientras que es posible generar un compromiso con una mirada, descuidar estos detalles pueden tener un mpacto negativo en su desarrollo profesional.

10. Contacto visual demasiado intenso: Puede percibirse como agresivo o un intento por dominar al otro. En promedio, una persona mantiene el contacto visual entre 7 y 10 segundos. La manera en la que rompemos el contacto también envía un mensaje: Dirigir la mirada hacia abajo comunica sumisión, mientras que mirar a los costados proyecta confianza.

11. Dar vueltas con los ojos: Es un claro mensaje de falta de respeto hacia el otro. Si bien es un hábito, afortunadamente es voluntario. Puede controlarlo, y vale la pena el esfuerzo.

12. Tener “mala cara”: Las expresiones poco felices dan a entender que está molesto con quienes lo rodean, incluso si no tienen nada que ver con su humor. Es un gesto que aleja a las personas y que hace que se sientan juzgadas.

En cambio sonreír, sugiere que está abierto a una conversación y que es una persona amistosa. Estudios de M.R.I. han demostrado que el cerebro humano responde mejor a una persona que está sonriendo.

13. Saludo de mano débil: Es una señal de que carece de liderazgo y de autoestima. Por otro lado, si es demasiado fuerte, puede percibirse como un intento agresivo de dominación. Adapte el gesto a la otra persona y al contexto, pero siempre asegurándose de que sea firme.

14. Puños cerrados: Al igual que las piernas y los brazos en cruz, son señales de que no está abierto al punto de vista de los demás. También puede interpretarse que está a la defensiva, lo que pondrá nerviosos a los demás y evitarán interactuar con usted.

15. Acercarse demasiado: Es una señal de que no tiene respeto por el espacio personal del otro. Esto hará que las personas se sientan incómodas cuando están cerca suyo.

Evitar estos errores lo ayudarán a construir relaciones más fuertes, tanto profesionales como personales.

Fuente: Dr. Travis Bradberry

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