Las decisiones que tome acerca de las personas son algunas de las más importantes que tendrá que realizar.
Por desgracia, como seres humanos, no estamos preparados para tomar este tipo de elecciones. He visto decisiones muy valientes, pero también muy cobardes, que se están realizando sobre las personas que dirigen las empresas más grandes en el mundo. He conocido lo que no funciona, lo que nos mete en problemas y lo que todos tenemos que hacer para tomar mejores decisiones en cuanto al talento. No hay duda, se puede parecer a una historia de terror.

Esta es mi historia. Me gradué de la Universidad durante una recesión. Con perseverancia, alcancé un puesto de Psicología en un trabajo en Recursos Humanos en un hospital. El trabajo era tedioso, la oficina no tenía ventanas y bajo excusas de la reingeniería, nuestro grupo se hizo más pequeño cada trimestre. La luz brillante para mí era el jefe de departamento, María. Era audaz y encontraba formas creativas para financiar nuestros proyectos. Ella parecía ver talento en mí y empezó a darme proyectos interesantes. Tenía este contagioso entusiasmo que hizo que el trabajo valiera la pena. Y trabajamos duro. María me animó a encontrar nuevas y mejores formas que hacer nuestro trabajo, y empecé a sentir como si estuviera haciendo una contribución real. He desarrollado la confianza que viene de trabajar de todo el corazón. Después de una semana de vacaciones volví a trabajar dispuesta a continuar. Me dijeron que María había sido despedida. He oído que tenía algo que ver con su comportamiento en las reuniones. Al día de hoy, sospecho que la decisión tenía más que ver con la política de organización y otro alto líder que quería ampliar su cartera por cualquier medio posible.

Fue un hecho que nos golpeó muy duro. Si alguna vez ha visto gente buena marchándose, sabe la apatía de la que hablo. La gente en nuestro equipo perdió su iniciativa para contribuir. Se pasaron más tiempo mirando hacia atrás que pensando en un futuro. La organización perdió un defensor del cambio tan necesario. Y, por desgracia, María nunca se recuperó de la pérdida de ese trabajo.

¿Cómo mejorar las cosas si no nos detenemos para entender lo que va mal y cómo hacerlo mejor?

Esa experiencia me ha hecho tomar un camino para ayudar a los líderes a tomar decisiones de talento. Decidí estudiar la ciencia detrás de nuestras decisiones para entender por qué tomamos malas decisiones y cómo hacerlo mejor. Durante los últimos 15 años, he estado ayudando a las empresas sobre este tipo de situaciones.

Es necesario comprender qué nos lleva a tomar ciertos caminos para adelantarnos a las consecuencias, y así descubrir nuevas formas de trabajar.

Seonaid Charlesworth – LHH Knightsbridge

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