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Los “consejos” para las entrevistas laborales, parece que aportan más a lo formativo, a lo cultural extensivo a la forma que incorporamos nuestro desempeño social. En el marco de la entrevista laboral nos referiremos a dos conceptos en particular: el saludo y la posición postural.

El saludo, lo básico es pararse de frente a la persona a quien se va a saludar. “Para muchos puede parecer un detalle menor. A fin de cuentas, es solo un segundo, una introducción a lo más importante que está por venir: el intercambio”. Pero, si recurrimos a nuestra memoria la impresión de la persona nos queda reflejada en ese acto inicial. Nos revela su grado de formalidad, su contundencia y debilidad o fortaleza.

Unido está el contacto visual. Indefectiblemente mirar a los ojos es el acto con el cual se debe acompañar el saludo. Es la identificación de la persona a quien estamos saludando.

El otro punto clave es la posición del cuerpo. ¡Atención! Porque la misma emana mucha información, ya que puede decir mucho acerca de la conducta en general. Los profesionales de selección son expertos reconocedores de las actitudes: No es lo mismo inclinarse hacia adelante, que para atrás. En ese sentido, “tirarse” hacia atrás puede ser visto como un gesto de pereza, arrogancia o hasta demostrar poco interés por el diálogo. Encorvarse tiene una lectura similar. Por otro lado, inclinarse demasiado hacia adelante puede ser visto como un aspecto invasivo, agresivo.

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