En ésta época de cambios y competencia, las empresas buscan alternativas para retener y atraer talento. Las nuevas generaciones eligen otros factores más allá del sueldo. Así es que, bajo la denominada “propuesta de valor”, nacen todo tipo de beneficios personalizados.

Las nuevas preferencias buscan un mayor equilibrio entre la vida personal y profesional; lo que implica un cambio en las formas de trabajo. Se eligen horarios flexibles, días de “home office” o trabajar menos horas. Edgar Medinaceli, socio local de Russell Reynolds explica: “Están pasando cosas raras. Ahora hay jóvenes que piden un time out: me voy seis meses de mochilero a Asia y después vuelvo. O trabajo cuatro días y cobro un 20 por ciento menos. Incluso en compañías muy competitivas algunos plantean salir de la carrera para socio o apuntar un poco más abajo. Era inimaginable hace un tiempo”, se sorprende.

Conversando con diversos consultores sobre estas modalidades de trabajo, hay factores que se repiten: la importancia de la locación del lugar de trabajo. “La distancia a la oficina es muy importante”, dice Juan Manuel Cueto, Managing partner de Wall Chase. Lo mismo afirma Ignacio Gabancho, director de Spring (Adecco), “La ubicación geográfica. Antes no pesaba. Si les ponías auto, no tenían problema”.

Por su parte,  Nicolás Rocha, Executive manager de PageGroup, coincide que “muchos se cambian por distancia” y que otros miran el largo plazo: “El primer motivo que te dan es el proyecto”. Desde la óptica de las empresas, son cada vez más las que tratan de adaptarse y brindar beneficios personalizados.

En contraposición, Matías Ghidini, Manager en Ghidini Rodil, afirma que:  “En un entorno inflacionario, no hay beneficio que compense esa pérdida. Es un error como empresa pensar eso. Una vez que está cubierto lo económico, los beneficios complementan y cobran protagonismo”. 

Mariela Rendón de PwC cree que:  “La gente se va cuando siente que no valoran su trabajo, cuando no tiene vida después de su trabajo o cuando no participa de proyectos”.

Según Gustavo Pina, director en Randstad Argentina, La profundización de beneficios complementarios del salario, se relaciona también a la presión impositiva que se ejerce sobre los sueldos. Existen intangibles sobre los que la AFIP no mete mano: “Que sean beneficios aplicables a tu ingreso y a tu carrera profesional. Beneficios como el tiempo flexible y de home office”, recomienda.

 

Fuente: El Cronista

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta