“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas inspirarás a los otros a respetarte”, Fiódor Dostoievski.

El líder generalmente es admirado por su inteligencia, sus cualidades laborales y otras capacidades que lo distinguen. Pero además debe ser respetado por su equipo. La cualificación de este atributo necesita de algunas acciones, por ejemplo:

Ser amable. Dar a los otros la misma cordialidad que se quiere recibir. ¡Es más fácil decirlo que hacerlo, especialmente… cuando se tiene un mal día!

Lo mejor es generar una zona de escucha cordial alrededor. Todos merecen ser escuchados aunque cuando no estemos de acuerdo en todos los temas.

Escuchar no es lo mismo que oír. Escuchar es un proceso activo que requiere “poner en pausa” nuestras propias opiniones para poder entender lo que la otra persona quiere expresar.

Las personas se ganan el respeto de otras cuando las ayudan o escuchan en momentos de necesidad.

Buscar oportunidades para apoyar a otros sin la necesidad de que lo pidan primero. Se sorprende uno al hacerlo de cuántas veces se puede ser útil en un día.

Aceptar los errores y encontrar un aprendizaje de los mismos. Nadie es perfecto y todos nos equivocamos de vez en cuando.

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