El capital humano de tecnología informática y de comunicaciones (TIC) de la Argentina alcanza a las 398.000 personas, y equivale al 2,1% de la población económicamente activa (PEA). El nivel es importante pero se encuentra aún por debajo de lo que este tipo de talento representa en países como Estados Unidos o Canadá, donde esos niveles son de 5% y 4%, respectivamente.

Todas estas personas se desempeñan en compañías donde la tecnología es una parte fundamental de su negocio y, por ende, necesitan de profesionales dedicados a esta materia. Es interesante ver cómo se distribuyen las demandas de especialistas en tecnología informática (hardware, software y telecomunicaciones) a lo largo de todo el país. El Area Metropolitana Buenos Aires (AMBA) concentra el 54,2% del total del capital humano TIC, y el resto se distribuye a lo largo del territorio nacional. Pero en este resto, se destacan cuatro ciudades: Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán, en ese orden. Entre ellas concentran algo más del 20% del total de los profesionales informáticos del país, según un estudio sobre Capital Humano TIC y de Software y Servicios Informáticos realizado por Prince Consulting para Comunidad IT y Cablevisión-Fibertel.

Un poco más atrás, se ubican las ciudades de La Plata, Mar del Plata y Salta, que entre las tres nuclean a casi un 8% más de personas que trabajan en el universo informático, en su más amplia expresión. Como es de suponerse, la mayor cantidad de personas se concentra en las zonas de mayor densidad poblacional, a la hora de evaluar no sólo abundancia sino, además, calificación y costo, se encuentran varios matices entre una ciudad y otra. No en todas las zonas donde hay abundancia de profesionales hay costos o calificación acordes, de acuerdo a las expectativas de las empresas. “De la interacción de estos tres factores en la disponibilidad del Capital Humano (calificación, abundancia y costo) resulta la atractividad o conveniencia de un distrito o ciudad para el desarrollo de actividades que requieran de un importante suministro de Capital Humano”, dice el reporte.

¿Qué pasa entonces con las distintas ciudades en las que se concentra la mayor cantidad de profesionales de tecnología informática y comunicaciones del país?

De acuerdo al informe, sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay profesionales triple A (alta), entendiéndose por ello abundancia en cantidad de profesionales, de alta calificación y de alto costo. Luego se ubica con dos A y una M (media) la provincia de Buenos Aires, que cumple con la letra A en calificación y costo, pero M en cantidad de técnicos disponibles. Y en tercer lugar,el grupo integraldo por Córdoba, La Plata y Rosario, que presentan, según el informe, A en calificación y M en costo y cantidad de profesionales. Con tres M, es decir, capacidad media en los tres ítems, se ubican Mendoza y Bahía Blanca. El resto de las ciudades ya presentan más disparidad, con más B (baja) en cada uno de estas tres características valoradas por quienes deben contratar a personal de estas áreas dentro de una empresa, sean o no tecnológicas.

“Cada zona o ciudad del país tiene distintas calidades (y cantidades) de formación profesional dependiendo no sólo del nivel de las universidades o institutos de formación sino también de lacalidad, intensidad y perfil de la demanda zonal”, detalló el reporte. A esto agregó que “la existencia de polos o clusters y sus más o menos intrincadas relaciones con el sistema productivo o universitario es, a veces, un claro indicador de exigencia o estándar de formación, tanto como la antigüedad o calificación de la oferta universitaria. Asimismo, las zonas o ciudades con una mayor caracterización de urbanidad, pondera hacia arriba la cantidad y calidad de sus recursos humanos de TI, sumado al perfil productivo zonal”, destacó el informe. Esto muestra que, mientras en la Ciudad de Buenos Aires el Polo Tecnológico tiene múltiples acuerdos con las diversas universidades, públicas y privadas, se traduce en una alta disponibilidad de profesionales, mientras que el Polo de Rosario, por su parte, está más orientado a vincularse -y por ende desarrollas soluciones o aplicaciones- para las actividades propias de la zona como lo vinculado con automatización de procesos, procesos industriales, seguridad para los sectores agropecuario, portuaria y de alimentos, entre otros.

El Polo de Córdoba, en tanto, el pionero en atraer a empresas multinacionales y en obtener aporte del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), también cuenta con una gran cantidad de empresas y, por ende, de personal calificado. Aquí también se nota una gran rivalidad entre las distintas jugadoras por hacerse de los mejores profesionales lo que es visto, en el marco del informe, como algo positivo para mejorar la productividad de manera conjunta.

Las demandas actuales
Hay una demanda insatisfecha de 7.000 profesionales por año. Pero esta brecha podría ser aún más grande. En todas las provincias abordadas por el informe se detectó que seguirá creciendo la necesidad de más profesionales en las distintas áreas relacionadas con las TIC. Las tareas de programación y desarrollo continuarán siendo de las más solicitadas en todas las regiones del país, seguido por la administración de bases de datos. Lo vinculado con redes y servidores serán trabajos más requeridos en Rosario, Mendoza, Bahía Blanca, Salta y Tucumán, mientras que lo relativo a conectividad será clave en Neuquén. Las llamadas nuevas profesiones, relacionadas con el márketing digital, y las tareas de community manager y social media, serán más demandadas en Córdoba, La Plata y Neuquén. Lógicamente, no se trata de especialidades excluyentes en una u otra región pero sí las que tendrán más chance para lo que resta del año y lo que se pedirá en 2017.

Polos variados y distribuidos
El Ministerio de Producción, a través de la subsecretaría de Servicios Tecnológicos y Productivos, a cargo de Carlos Pallotti, impulsa la conformación de clusters distribuidos en el territorio nacional, que se crucen con la actividad productiva de cada zona para contribuir a su mejor desarrollo y competitividad.
Lógicamente, se trata de zonas con una, dos o más anclas, a saber: filiales de multinacionales presentes, firmas locales con fuerte impronta en su zona, universidades nacionales y privadas y ecosistema de empresas que apuestan a la tecnología como una manera de mejorar sus procesos en todos los niveles.
En Córdoba se destacan la presencia de Motorola e Intel como las subsidiarias de multinacionales que supieron traccionar nuevas inversiones internacionales de la industria tecnológica en el país e impulsar decididamente al sector. La comunidad universitaria hace su gran aporte.
En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo similar, con la presencia de subsidiarias de organizaciones internacionales además de un gran número de firmas locales de tecnología en su amplio abanico de posibilidades. MercadoLibre, Despegar, OLX, Globant se destacan entre las creadas localmente, a las que se suman IBM, Oracle, Microsoft, Google, entre otras.
En Rosario toma envergadura la presencia de Accenture mientras que en Mendoza hace lo propio una local, Belatrix, que con menos márketing y reconocimiento a nivel nacional, ocupa una consideración de relevancia en el plano internacional.
Las distintas empresas del sector, las universidades e, inclusive, el propio Gobierno impulsan distintas acciones tendientes a tener personal capacitado que pueda insertarse rápidamente en el mercado laboral. Cuando se les pregunta si esto se vincula con la necesidad de bajar precios salariales para ganar en competitividad, los distintos actores señalan que no: la demanda continuará creciente y siempre será necesario contar con capital humano para poder avanzar con la incorporación de nuevas tecnologías a los ámbitos productivos y de servicios.

Pero desde el lado de los profesionales del sector la visión no es siempre la misma. Si bien no hay estudios que indiquen cuál es la percepción de los trabajadores TIC sobre el sector en el que se desempeñan suelen escucharse voces relacionadas con que el objetivo que persiguen las corporaciones es el de tener mayor cantidad de profesionales para ofrecer salarios más bajos.

Lo cierto es que, más allá de estas posturas, hay una demanda creciente de capital humano TIC en la Argentina, en sintonía con lo que ocurre en la mayoría de los países del mundo donde el sector también es una industria. Y que si se pretende llegar a los porcentajes de los países más desarrollados (en términos de participación en la PEA) habrá que trabajar mucho más que lo hecho hasta ahora.

Fuente: web Iprofesional.

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