Muchos procesos de selección que realmente interesan a los gerentes, buscan dar con aquellas características personales del aspirante que les dará la certeza de que serán grandes colaboradores. Compartiremos una táctica para que usted sea el mejor candidato del proceso y pueda despejar los obstáculos finales para recibir una oferta.

Practicar, practicar y practicar para la entrevista. Esto significa ir por “el desempate” en la entrevista. Como candidato diligente, familiarícese con preguntas específicas relacionadas con el trabajo a través de la preparación y la práctica de sus respuestas a preguntas tradicionales.

Estas preguntas, están orientadas a descubrir sus fortalezas, habilidades, logros y también sus puntos débiles, que son como “banderas rojas” en el proceso. Son predecibles, así que usted puede planear y practicar las respuestas fácilmente.

Su primer paso debe ser preparar las respuestas a ciertas preguntas típicas, que realmente son “el punto dulce” de la entrevista y se enfocan en lo “tangible”, es decir en sus: competencias, experiencia, historia laboral, logros, objetivos de carrera y referencias.

No descuide las preguntas “suaves” que indagan acerca de SU HISTORIA DE VIDA ¿Cuál es su pasión? ¿Qué está buscando en una cultura organizacional? ¿Qué intereses tiene cuando sale de la oficina? ¿Quién lo ha influenciado y por qué? ¿Qué significa el liderazgo para usted? Desarrolle unas buenas respuestas que le permitirán demostrar confianza y auto conocimiento (un vistazo hacia su esencia personal, sus características, su inteligencia emocional y sus sentimientos hacia los demás).

¡Al final de un proceso, raramente el foco está en las habilidades relacionadas con el cargo!

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