La actitud no es sólo válida para el campo laboral. Las frases que se detallan también pueden darnos un dolor de cabeza en la vida personal. Lo importante en la reflexión de las mismas para superar estas acciones.

“Siempre me toca a mí”
Es una expresión típica de las personas que se quejan constantemente y que además tienden a salir recompensadas, ya que al final las tareas se encargan a los empleados menos polémicos.

“No me ha dado tiempo”
Es posible que el profesional que lo dice esté realmente ocupado, pero se puede malinterpretar y parecer que es ineficaz. En estos casos se recomienda realizar un registro del tiempo que exige cada tarea con la finalidad de identificar las principales distracciones.

“Es lo que hay”
Denota resignación y conformismo. Sin embargo, las empresas no quieren profesionales que acepten todo lo que les venga impuesto, que no cuenten con un criterio propio y que no sean capaces de transmitir sus opiniones.

“Sí, pero…”
A pesar de que esta frase comienza por una palabra afirmativa, queda completamente invalidada por el “pero” y genera decepción.

“No lo sé”
Es una de las respuestas que puede poner más nervioso a su interlocutor. Crea una sensación de desconfianza y puede llegar a dudar de sus cualidades.

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