En una entrada previa al blog, mi colega Inés Temple, destacó la creciente importancia de la inteligencia emocional en el ámbito laboral y especialmente, resaltó el valor de la empatía. Probablemente pienses: “Ok, bueno saberlo, pero ¿cómo demuestro estas cualidades en el día a día de mi trabajo?” La clave es tener un mayor conocimiento acerca de qué es la inteligencia emocional (o, abreviada: IE).

La inteligencia emocional (IE) en este sentido, es la capacidad de reconocer que tus acciones y palabras afectan a otros en tu trabajo. Especialmente en la manera de reaccionar y responder a las necesidades y emociones de otros. Es un concepto simple en lo teórico, pero pareciera ser muy difícil de aplicar en la práctica. Nuestra vida laboral genera estrés y frustración. Cuanto más nos enfrentamos a obstáculos, la probabilidad de reaccionar en forma egoísta o destructiva, aumenta.

La IE requiere de conciencia y empatía: lo primero, para comprender como nuestras reacciones afectan a los demás y lo segundo, para que siempre consiederemos el impacto de los cambios importantes o retrocesos en el trabajo, no sólo nuestros sino también de las personas con las que trabajamos.

La IE es una cualidad altamente valorada a la hora de reclutar o promover una búsqueda. Son cada vez más las empresas que se dieron cuenta de que ya no alcanza con contratar a las personas más inteligentes y mejor claificadas; sino a aquellas que saben llevarse bien trabajando con otros, que saben cuándo dirigir y cuando seguir y que comprenden que todo lo que hacen y dicen tiene un efecto en los demás.

¿Cómo puedes desarrollar y demostrar IE en las entrevistas laborales o en tus interacciones con ejecutivos? Ten en cuenta estos consejos:

  • Intercala respuestas empáticas en tus entrevistas: En casi todas las entrevistas, te pedirán que cuentes qué estrategia aplicarías en determinada situación- Siempre es bueno empezar diciendo que uno es consciente de cómo esa supuesta situación afectó a todos. No te extiendas en ese punto, sólamente subráyalo.
  • Sé analítico y critico de ti mismo: ¿Cuando te entresas, cómo sueles reaccionar? ¿Descargas tu ansiedad en los demás? ¿Puedes dejar de lado tus miedos y precupaciones para ayudar a otros con los suyos? Lo que distingue a una persona con una gran inteligencia emocional es la habilidad de contener sus emociones ante cualquier situación a la vez que es considerado con las reacciones ajenas
  • Consigue Feedback:  Muchas veces, no basta con ser introspectivo y analítico para evaluar nuestras reacciones empáticas. En aquellas situaciones en las que creas que has perdido el control sobre tus emociones, consúltale a tus seres queridos o a gente que respetes sobre cómo los afectó con tu actitud. Tener el coraje de pedir ayuda es otra gran demostarción de IE
  • Recuerda: no se trata sólo de tí.  Cuando se te pregunta ¿Por qué crees que serías un buen candidato para este puesto? No respondas contando únicamente sobre tus credenciales y habilidades. Recuerda que los empleadores querrán saber si trabajas bien en equipo, si logras relacionarte con tus colegas o si eres capaz de ayudar a quienes están luchando por mejorar.

Aunque no hay evaluaciones formales para la medición de IE, hay algunos tests de comportamiento que intentan establecer si la persona cuenta con algún grado de conciencia de sí mismo o madurez emcoional.

Nuestros empleos son estresantes y pueden empujarnos al límite. Reconocer esa realidad y ser consciente  cómo nuestras actitudes pueden afectar a los demás, nos convierte en mejores compañeros y, en última instancia, mejores profesionales.

Fuente: Samantha Wood, Directora  del Servicio de Reclutamiento de LHH Knightsbridge.

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