Comunicar que está pensando en irse no es lo mismo que decir que no está feliz con su actual trabajo, o que ya ha aceptado otro puesto.

“He aceptado un puesto en otra compañía”.

Para la mayoría de los jefes, ese es el primer momento en el que se enteran de que han estado buscando trabajo. Que esto sea común, no quiere decir que es la mejor manera de hacerlo. En muchas situaciones, decirle a su supervisor que está pensando en buscar un cambio -en lugar de ocultarlo hasta último momento- puede ser una decisión astuta. Veremos el por qué, y cómo acceder a una conversación amena.

El objetivo en estas situaciones es encontrar la manera de conversar sobre el cambio laboral, y poder marcharse feliz. Sin embargo, en algunos casos es mejor actuar con precaución. Por su puesto, si su jefe no está satisfecho con su trabajo o no se ha demostrado interesado en sus metas personales, lo mejor sería mantenerlo en silencio, ya que podría empeorar la relación o incluso poner en riesgo el trabajo.

Pero para aquellos que tienen una buena relación con su gerente, mencionar que está considerando otras opciones, puede tener sus consecuencias buenas. Puede ayudarlo a identificar sus puntos fuertes como profesional, a analizar su carrera y su desarrollo, y una puerta abierta para una gran recomiendación.

Para comenzar, poder decir que está considerando dejar su empresa no es lo mismo que decir que está cansado, aburrido, o que ya ha tomado la decisión de marcharse. En cambio, le da la oportunidad de tener una charla muy franca. Una vez que su jefe tiene esa información, podría proponerle algunas soluciones.

Usted podría decir “Siento que ya no estoy aprendiendo tanto como antes”. Y como respuesta podría oír “Bien, ¿qué tal si lo recomiendo en otro proyecto o si pido presupuesto para algunas capacitaciones?”

En un nivel más práctico, algunas compañías querrán llamar a su jefe para pedir referencias sobre su desempeño. Cuando el teléfono suene no debe ser una sorpresa.

Por último, poder hablar abiertamente sobre sus necesidades puede aliviar el estrés y ayudar con la logística. Puede organizar con tiempo a quién delegará sus tareas cuando ya no esté, podrá dar tiempo a la empresa para que busquen quien lo reemplace, e incluso podrá dejar de buscar excusas para salir a una entrevista.

No dude en pedirle apoyo a su jefe. Comprométase a hacer un buen trabajo el tiempo que esté ahí, y pida su recomendación para futuras entrevistas laborales.

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