¿Qué tal si pudieras predecir qué líderes dentro de tu organización triunfarán y cuáles fallarán? ¿Y si pudiéramos predecir qué equipos serán los más exitosos? Sería magnífico poder anticiparnos. Si observas con detenimiento los hábitos de los gerentes y líderes, podrás hacer este tipo de predicciones con asertividad. Y eso ocurre porque, la mayoría de los gerentes que fallan o que pierden su ímpetu inicial (y, eventualmente arrastran consigo a todo un equipo), comparten los mismos malos hábitos.

1. Solicitar informes de progreso minuto a minuto o rendimiento constante del tiempo:
Cualquier jefe que exija que su personal se reporte más de lo habitual, es un mal jefe y demuestra una inmensa falta de confianza. Además, al pedirle a los empleados registren con exactitud qué hacen en cada momento, consume más tiempo del que ahorra. A menos que la compañía cobre por horas trabajadas, tales reportes son innecesarios y un indicador de que el gerente cree que su gente se distrae y emplea mal el tiempo.

2.Escritorio desordenado
Sólo unos pocos pueden tener el escritorio desordenado pero la mente clara como para saber dónde está cada cosa con exactitud. En la mayoría de los casos, un escritorio desordenado es sinónimo de desorganización (que es lo que menos se busca en un gerente). Si esa persona, además, olvida reuniones, pierde documentación y extravía reportes importantes, quizás no sea la más indicada para dirigir un área o equipo con efectividad.

3 Difícil de contactar
Si un líder evita responder mensajes, elude llamados y esquiva a sus empleados en los pasillos en forma regular, está generando un grave problema de comunicación. Un buen líder debe estar abierto a las problemáticas de su equipo y disponible para asesoramiento o actualización de información.

4. Pedir reuniones innecesarias.
Muchas empresas caen en la trampa de las reuniones, en las que se citan por hábito; forman parte de la rutina, pero no son útiles. Además hay algunos gerentes que piden reuniones constantes para debatir el mismo problema una y otra vez. Eso refleja su falta de decisión y expresa una tendencia a postergar. Los líderes deben tomar decisiones sin necesidad de recurrir a demasiadas reuniones (porque pueden generar el efecto opuesto: compartir información es bueno, demasiada información, es malo).

5. Preferencia o exclusividad por alguien del grupo
Si un líder entabla relación con uno (o algunos pocos) miembros de un equipo excluyendo a otros, puede estar gestándose un favoritismo que irá en ascenso. Suele comenzar con compartir el horario de almuerzo o un cocktail luego de la oficina, pero si escala al punto de que esas personas son quienes logran los asensos, y evitan reprimendas por llegar tarde o no presentar informes a tiempo, la relación se torna en algo negativo e improductivo. Está bien ser amigable con los miembros de un equipo, pero tener favoritos es un juego peligroso.

6. Cambiando el estilo gerencial constantemente
Estos líderes suelen tener pilas de libros sobre management en su oficina. Siguen la tendencia que se pone de moda y la prueban sin darle tiempo suficiente a que su plan madure, hasta que pierden interés. Están tan enfocados en probar estrategias que muchas veces, interfieren con el buen desempeño del equipo. Esta clase de gerentes suele generar frustración entre sus empleados que nunca viven con incertidumbre acerca del próximo paso a seguir.

7. Sabelotodos
Que un líder tenga una respuesta para todo, incluso antes de que siquiera le pregunten, no es algo positivo; sino una señal de falso orgullo. Un buen líder sabe cuando decir “no sé” y buscar la información pertinente.
Estos son algunos de los malos hábitos que parecen inofensivos vistos en forma individual, pero tienen profundas consecuencias dentro del engranaje que compone a una organización.

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