Pocos prestaron atención cuando la estrella del tenis, Serena Williams, le ganó a la italiana Roberta Vinci en la copa Roger de Toronto, el pasado mes de Agosto.

Williams es sin duda la mejor jugadora de tenis del mundo. Logró superar a la competencia en casi todos los torneos en los últimos tiempos. Así que, cuando Vinci cayó en los cuartos de final en Toronto, casi nadie parpadeó (ni siquiera Williams).

«Sólo un paso más en la dirección correcta», dijo Williams al desestimar a Vinci. «No siento que estoy en mi mejor momento o en cualquier lugar cerca de él. Pero siento que voy en la dirección correcta y quiero seguir así».

Pocos prestaron atención a ese comentario, pero es claro que llamó la atención de Vinci. Al mes siguiente, en el venerable Open de Estados Unidos, Vinci consiguió su venganza. En un maratón de tres set en Nueva York, Vinci demostró de manera clara que las agallas y la determinación pueden alcanzar el triunfo.

Esto no es nuevo en Vinci. Ella es una jugadora de tenis muy exitosa. Resulta que nadie hubiese esperado que Vinci, clasificada como la número 43º en el mundo, venciera a Serena, la tenista número 1. Especialmente luego de que la dominante estadounidense ganara el primer set tan cómodamente.

«Este es un momento increíble para mí», dijo Vinci en una entrevista luego del partido. «Es increíble, como un sueño. Estoy en la final, le gané a Serena, estoy – phewwww…».

Pero aquí no es donde termina la historia de este año del Open de Estados Unidos. Vinci luego se encontraría con Flavia Pennetta en la final del torneo. Como Vinci, Pennetta había tenido éxito, pero nunca antes había ganado un torneo de Grand Slam. Al terminar, Pennetta quedó triunfante en la cancha y sorprendió a los espectadores cuando anunció que a raíz de su mayor triunfo, se retiraría.

«Creo que es este el momento perfecto, dijo Pennetta tras ganar y retirarse. «Fue una decisión muy difícil de tomar, pero estoy muy contenta con lo que hice. Estoy muy feliz y orgullosa de mí misma».

El torneo se había convertido, en tan sólo dos partidos, en uno de las más importantes escenarios para las agallas y la determinación en el deporte profesional: Dos perdedoras reunidas en la final de uno de los mayores torneos del mundo; una campeona que utilizó su improbable victoria para dejar el tenis profesional en la cima del mundo.

¿Cuál es el mensaje que nos deja esta extradordinaria historia? Ciertamente, todos necesitamos un granito de coraje para hacer frente a nuestros desafíos y alcanzar el éxito. Pero no todo el mundo tiene lo que Vinci y Pennetta demostraron. ¿Podemos fortalecer y aumentar la calidad y cantidad de arena que aportamos a nuestros esfuerzos?

La actuales investigaciones sugieren que, más allá de una cierta edad, puede ser difícil desarrollar «la arena» si nunca ha sido parte de nuestro modo de presentarnos ante el mundo. Sin embargo, hay cosas que podemos hacer para construir la fortaleza mental.

Empiece por aceptar que el fracaso no es una condición permanente y que nuestra capacidad de aprender no es algo fijo. De hecho, podemos cultivar el esfuerzo estableciendo objetivos específicos, así como identificando pequeños pasos necesarios para alcanzar cada meta.

Establezca metas que pueda medir. Determine los plazos. Prémiese por sus logros en el camino. Hágase responsable cada día.

Lo más importante: no se defina por sus reveses. En el fracaso podemos encontrar la inspiración para seguir adelante y lograr cosas que están más allá de nuestras propias expectativas.

¿Escéptico? Usted no necesita mirar más allá de Roberta Vinci y Flavia Pennetta para saber que, luego de recorrer tan largo camino, las recompensas llegan.

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