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Plutarco: «El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender»

Los reclutadores hacen preguntas también sobre la formación profesional como un camino de conocimiento hacia la persona que más se ajuste a la búsqueda laboral en cuestión. A veces nuestras respuestas son meramente descriptivas o enumerativas de nuestros estudios y en estos aspectos invitamos a una profundización de las mismas.

En realidad nuestro entrenamiento previo debería encarar la interacción de nuestros estudios con el espectro laboral que suponemos debería “enganchar” con el puesto a cubrir.

La propuesta, que en cada caso se debe rehacer para cada Entrevista, puede partir de las siguientes preguntas:

¿Qué estudios realizó y por qué los eligió?

¿Repetiría su elección de estudios si volviera a empezar?

¿Podría destacar la formación que posea que más se ajuste al puesto?

Un adicional presente en el mundo globalizado debería incluir también:

¿Qué idiomas conoce y a qué nivel?

A lo dicho conviene agregar “decir siempre la verdad”, por encima de refrán “las mentiras tienen patas cortas”, es un excelente hábito en la vida que regala premios impensados.

Las entrevistas son como los partidos en el deporte, requieren previamente entrenamiento, constancia y dedicación para una demostración breve en relación al tiempo y esfuerzo dedicado, pero que exhibirá el nivel obtenido.

Como un plus adicional, siempre es conveniente enviar un mail personalizado agradeciendo la oportunidad y marcando diferencia con los otros postulantes, porque posiblemente el entrevistador no recuerde a todos. Esto es útil incluso si no conseguimos el trabajo para intentar mantener contacto con la empresa.

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