Al encarar la semana nos preocupa como ser más efectivos. De las técnicas que se proponen hay dos puntos que me parecen mágicos. El primero es el planeamiento y el segundo es el “No” como respuesta para poder cumplir con el primero.

Planear
Por eso, lo que vamos a hacer para comenzar el día es tomarnos 20 minutos apenas te despiertes, y antes de hacer cualquier otra cosa y con una hoja y un papel, vas a planear tu día de la siguiente manera anotando en el papel:

a) ¿Cuáles son los 3 proyectos importantes sobre los que vas a trabajar y prestar máxima atención hoy?
b) ¿Cuáles son las personas que necesitás contactar o que ellos te contacten para dar seguimiento o movimiento a estos 3 proyectos fundamentales?
c) ¿Cuáles son las acciones concretas (no conceptos generales sino acciones con “nombre y apellido”) que debés realizar el día de hoy y que tengan un impacto directo en estos tres proyectos mencionados?
La última y la más importante de las preguntas que debés anotar en ese papel es: ¿Cuáles son las 2 cosas que bajo ningún punto de vista puede acabar el día de hoy sin que vos hagas?
Con esta hoja por escrito y todo esto en mente podés comenzar ahora sí formalmente tu día.

Aprender a decir “No”

Si no entrenás tu posibilidad de decir “no”, nunca serás lo suficientemente eficiente y productivo. Comenzá tomando consciencia y midiendo cuántas veces al día decís que «no» a un proyecto, a una reunión innecesaria, a un llamado telefónico, etc. Tomá nota y registro.

Tenés que vencer el miedo a decir que “no” evitando pensar en todo lo malo, negativo o perjudicial que ocurrirá si usás esa palabra. Aquí no hay más que agregar. Simplemente tenés que agregar la palabra “no” a tu vocabulario y usarla más veces al día.

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