De acuerdo a las conclusiones de un estudio de la Universidad de Michigan, cuando las mujeres se postulan a un cargo o un programa de estudios, escogen las instancias donde compiten con un menor número de solicitantes. Algo totalmente opuesto ocurre con los hombres, que prefieren competencias amplias asociadas a beneficios financieros más altos.

Con estos antecedentes, la autora del estudio, Kathrin Hanek, concluyó que la diferencia entre las preferencias de hombres y mujeres ayuda a explicar la brecha de género en ciertas áreas de especialidad o en los rangos más altos de las empresas.

Para graficar esta realidad, la autora relata su experiencia en un programa realizado con mujeres líderes de alto potencial. Luego de 18 meses, se les solicitó compartir algún momento trascendental que hubieran vivido en el programa.

A Hanek le llamó la atención el caso de una participante con amplia experiencia en marketing que sentía la necesidad de contar con experiencia comercial para postular a una posición regional. Por este motivo, se resistía a tomar la decisión de participar preguntándose “¿por qué me querrían a mí? ¿Qué posibilidad puedo tener yo al enfrentar una competencia tan intensa?”

Luego de haber participado del programa se animó a postular y el resultado fue… ¡exitoso! Con ese ejemplo la autora graficó la importancia del “cassette negativo” que tenemos en nuestra propia mente, el cual puede ser nuestro peor enemigo.

Al analizar los detalles del estudio y el caso presentado, la directora de Desarrollo de Talento de Lee Hecht Harrison Argentina, Marcela Lomba, recuerda que esta es una dimensión que deben trabajar las ejecutivas en su desarrollo de carrera, porque refleja un prejuicio frente al acceso a posiciones directivas, que luego se expresa en las diferencias de compensación que existen en la actualidad entre ambos géneros.

“Es importante que las ejecutivas cambien su switch al momento de proyectar su carrera. Hay que superar los paradigmas que se encuentran establecidos socialmente, ya que una parte del desequilibrio de género que existe en las organizaciones, comienza con la subvaloración que las propias profesionales hacemos de nuestras cualidades” concluye Marcela.

El rol del liderazgo femenino en las organizaciones es uno de los grandes tópicos que debe abordar la gestión de talento en la actualidad. Este fenómeno responde a múltiples variables sociales, culturales y económicas. Por este motivo la revisión de casos de éxito en las empresas aporta al enriquecimiento de una discusión que, sin duda, llegó para quedarse.

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