Mantener el control, sobretodo en situaciones de estrés, es uno de los atributos más importantes de una persona tanto en lo personal como en lo laboral. Es sabido que una reacción emocional o un enojo desmedido casi nunca soluciona el problema.

Aristóteles dijo: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.

Pero, como somos humanos y como todo se aprende proponemos esta pequeña guía que nos ayudará a formarnos y nos proporcionará herramientas para mejorar nuestras emociones.

Dar un paso hacia atrás: Tratar de ver la situación como un tercero. Evaluar el problema desde un punto de vista lógico.

Ser la voz de la razón. Cuando alguien te levante la voz, respira profundamente y conserva la calma. Muchas personas se darán cuenta que ellas son las agresivas de la situación y se calmarán más rápido.

Pensar con cuidado antes de hablar. El dicho popular de “Poner primero en movimiento la cabeza antes que la lengua”, es de por sí significativo sobre lo difícil que es retractarse.

No tomarselo personal. Tratar de practicar la paciencia y entendimiento y mantener con todos el trato que te gustaría que te dieran.

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