La palabra “estrés” no está registrada como una expresión nativa del castellano, es más bien una palabra prestada del inglés: “stress”. La traducción es tensión. Por tanto -así como se habla del colesterol bueno- también debemos decir que tener un poco de tensión cuando hacemos diferentes tareas no es nada malo. Se convierte en problema cuando este estado es permanente.

Muchas personas se pasan una buena parte de su tiempo en su empresa porque suponen que si no están presentes todo se vendría abajo.

Esta manera de pensar, no los hace sentir cómodos cuando están con su familia ya que están pensando en que deberían estar en la empresa y al revés. Vive para trabajar en lugar de trabajar para vivir, pero ¿cómo lograrlo?

1. Entender que la preocupación no va a servirnos de nada. Nos estorba para pensar con claridad, pero ¿cómo eliminarla?

Es simple, si el problema que nos afecta se puede resolver, analicemos el problema y enfoquémonos en buscar solucionarlo de raíz. Si no hay solución en el contexto actual, busquemos cambiarlo. Un análisis racional del problema es fundamental.

Si nos preocupamos por un problema que realmente no existe, entonces tenemos que trabajar con los archivos grabados en el subconsciente que nos están invitando a preocuparnos.

2. Haz una lista de todas las actividades que realizas para tu empresa. Con la lista en mano y con mucha objetividad, revisa una a una, todas las actividades y marca las que exclusivamente e invariablemente tienes que hacer solamente tú.

Cuando definas qué actividades tienes que hacer tú, busca la manera de simplificarlas, automatizarlas o sustituirlas. El resto se deberá delegar a personas de tu confianza o a terceros que puedan encargarse de esas actividades de manera profesional.

3. Crea sistemas a prueba de errores. Este sistema debe incluir indicadores que ayuden a monitorear esas actividades para reducir la “necesidad” de estar presente, aumentando la confianza y la seguridad de que las cosas van a funcionar bien.

4. Elimina las interferencias en los roles. No hay que permitirnos hacer otras actividades relacionadas con aspectos de la empresa (a menos que sea absolutamente necesario).

¿Cómo sabrán tus colaboradores cuando llamarte o comunicarse contigo cuando estés de vacaciones? Muy simple, establece una política muy clara y por escrito que no deje lugar a ninguna ambigüedad.

5. ¡Disfruta la vida! Después de todo, se trabaja para tener los recursos que te permitan vivir bien.

En términos más simples: cambia tu mentalidad, no seas “todólogo” delega las actividades que no tienes que hacer tu, crea sistemas que puedas monitorear, elimina las interferencias y… ¡Que seas muy feliz!

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