Los puestos jerárquicos dejaron de ser para los empleados con mayor experiencia o tiempo dentro de una empresa. Ahora, las nuevas generaciones pueden escalar rápidamente a esos puestos porque se tienen en cuenta habilidades como la flexibilidad, la innovación, la creatividad y adaptabilidad entre otros valores. La nueva generación, llamada “Millennial”, rompió con ese paradigma al alcanzar niveles de estudio y carrera más altos en menor tiempo.

Los millennials tienen otra forma de ver los procesos para lograr resultados. Por eso, son cada vez más las empresas que los eligen. A su vez, ellos optan por un mejor ambiente laboral y horarios flexibles para balancear profesión y vida personal. En las empresas, lo ideal es la sinergia entre generaciones: sean millennials o baby boomers. Si los empleados se complementan, aportan conocimientos y fortalecen la cultura de la empresa.

De acuerdo con la opinión de Marianela Cioffi, Jefa de Capacitación y Desarrollo de la consultoraen Gestión Compartida: «Para un millennial, ser jefe no es fácil y menos cuando, al ascender, quienes solían ser sus compañeros de trabajo pasan a ser sus empleados. El rol de las empresas es fundamental acá; está en ellas prepararlos de forma adecuada». También señala que para los millennials no es signo de debilidad pedir consejos cuando ocupan roles de liderazgo, porque están acostumbrados a intercambiar ideas y mantener circuitos de comunicación activos (muchos de ellos, apoyados en las nuevas tecnologías para estar en contacto constante). Incluyen a las personas de más edad, las valoran y de esa manera, hacen que disminuyan los prejuicios acerca de esta joven generación.

Empuje, cambio e innovación:

Los millennials han abierto el espacio y cambiado el ámbito de trabajo. No se limitan a un escritorio o una oficina. Prefieren otros entornos dinámicos e innovadores: reuniones al aire libre, conectividad mediante computadoras portátiles y celulares, espacios comunes para reuniones grupales en los que puedan hacer tormentas de ideas o relajarse entre tareas. Cambian paradigmas generando entornos colaborativos, motivadores; en los que el trabajo no resulte una pesada carga sino una tarea en equipo y que se disfruta. “Son más coaches que jefes, porque buscan hacer lucir lo mejor de cada uno en vez de generar presión innecesaria”, sostiene Cioffi.

Aunque esa una generación muchas veces señalada por la apatía y el “facilismo”, en realidad buscan generar impacto en el rol que ocupan. Se forman constante y rápidamente, con carreras, posgrados y especializaciones que les permitan crecer. Los desafíos los motivan y piensan constantemente en nuevas oportunidades. No quieren estancarse o aburrirse. Por eso es importante que quienes se encargan de RR. HH. Realicen un seguimiento constante de este tipo de líderes y fomenten nuevas oportunidades para ellos.

Los millennials quieren espacio y oportunidad para desarrollarse. Si cuentan con eso, no van a ir en busca de otra cosa. Por eso hay que hacer de su empleo un ámbito desafiante y divertido. Un espacio en el que puedan poner pasión y vean avances en su carrera. Hay que incentivarles la noción de que el desarrollo de la empresa, es también su desarrollo profesional.

Pero, a fin de cuentas, sin importar qué edad tiene el líder, lo cierto es que, la empresa quiere resultados. Allí es cuando cobra importancia que los valores y cualidades de quienes dirigen, estén alineados con la cultura de la empresa. Importa marcar una diferencia y hacer saber que para ser un buen líder no se trata de antigüedad sino de méritos.

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