nota923

El cambio de paradigma implica la necesidad de un aparente equilibrio existente para transformarlo en otro. Nuestro enfoque apunta a los cambios que enfrentan las personas en las empresas como consecuencia de las crisis, tanto externas como internas.

Elisabeth Kübler-Ross, la psiquiatra que dedicó buena parte de su vida a trabajar con personas en etapa terminal, descubrió que, frente a la noticia de un diagnóstico drástico y terminal, las personas tenderían a seguir un ciclo con cinco etapas, que detallamos a continuación.

1. La Negación: La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Asumimos que no es cierto que las cosas hayan cambiado o que vayan a cambiar. Negamos que “la ola” (el cambio) está ocurriendo o que va a ocurrir.

”Esto no me puede estar ocurriendo a mí”.

2. Ira: Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Nos enojamos como una manera de lidiar con la realidad, en el momento en que ésta ya no puede seguir siendo negada. Culpamos a otros de lo que está ocurriendo y sentimos que hay cierta injusticia: “¿Por qué a mí? ¡No es justo!”, “¿Cómo me puede estar pasando esto a mí?”.

3. Negociación: Esta es una etapa de regateo interno, en la cual, para poder asimilar la nueva situación, nos quejamos internamente (o también hacia fuera) sobre “si por lo menos”, la nueva situación se hubiera dado de manera más benigna. “Si por lo menos, me lo hubiera dicho de otra manera….” o “me hubieran dado más tiempo para adaptarme…”.



4. Depresión: Aquí la realidad se ha vuelto innegable. Ya no estamos enojados, hemos dejado de regatear y se da el fenómeno en el que transitoriamente nos sentimos vacíos, sin energía ni entusiasmo, desalentados.

Tanto a nivel personal como organizacional ponemos en duda nuestra propia competencia. Nuestra autoestima es frágil en esta etapa.
Sin embargo, si nos “aguantamos” y aprendemos lo que la experiencia de cambio significa esta etapa es como un “invernar” transitorio, que nos fortalece y hace madurar.

5. La aceptación y el crecimiento: Finalmente, una vez que salimos de la depresión transitoria, llegamos a aceptar el cambio, empezamos a probar fuerzas de nuevo (el nuevo sistema de trabajo, una nueva actitud) y descubrimos que hemos alcanzado un nuevo estado de cierta tranquilidad y conciliación auténtica con nosotros mismos y que en el proceso hemos madurado y crecido, ya sea personal u organizacionalmente.

El modelo “la curva del cambio”, proviene de una elaboración posterior adaptado a los cambios personales y organizacionales, cuando se deben enfrentar a situaciones adversas, con ellas nos referimos a la reducción de personal, pérdidas de clientes en el mercado y otros acontecimientos negativos que generan mutaciones en el comportamiento.

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